La degeneración macular no es dolorosa. Es posible que no notes la enfermedad hasta que sufras una pérdida de visión. La DMAE afecta a actividades que requieren precisión en los detalles, como leer y escribir.
DMAE seca: la forma más común de la enfermedad, que afecta a tu capacidad para distinguir detalles finos. Puede resultarte difícil leer, usar el ordenador, ver la televisión, conducir, etc. Algunas personas pueden no notar el cambio en la visión, ya que el deterioro es lento.
DMAE húmeda: una pérdida repentina y a veces dramática de tu visión central, generalmente en un ojo. Por lo general, la DMAE húmeda se desarrolla en personas que ya tenían DMAE seca. Es muy importante que cualquier persona que tenga síntomas inusuales, como líneas rectas que parecen onduladas o una zona borrosa en el campo visual central, acuda a un optometrista lo antes posible.