La osteoporosis es una enfermedad pediátrica con consecuencias geriátricas. La masa ósea máxima se alcanza a una edad temprana (entre los 16 y los 20 años en las mujeres jóvenes, entre los 20 y los 25 años en los hombres jóvenes). Por lo tanto, desarrollar huesos fuertes durante la infancia y la adolescencia puede constituir la mejor protección contra el desarrollo posterior de la osteoporosis.
La prevención de la osteoporosis comienza en la infancia, cuando la actividad física y una alimentación saludable, rica en calcio, vitamina D y calorías, permiten desarrollar huesos fuertes. Estas medidas deben mantenerse a lo largo de toda la vida, evitando fumar y limitando el consumo de alcohol.
Un estilo de vida saludable contribuye considerablemente a la prevención y al tratamiento de la osteoporosis.